Hoy volvemos recién de meter noche. Fuimos a la Fiesta Latina en un boliche en Tauranga. Llena de nosotros, tanto que no estamos en Tauranga, estamos en el Club o en Azabache tirando pasitos y agitando con todos los demás, como todos los demás. No se que vamos a buscar si la idea era conocer cosas nuevas, pero las personas buscan juntarse con aquellos similares, naturalmente. Cómo nos engañamos a veces pensando que nos estamos alejando cuando se nota que lo único que hacemos es buscarnos. Cumbia, fernet, hits y brazos arriba. Y volvemos al hostal.
Tenemos auto y un compañero de esta mini-ruta. Llegamos y va saliendo gente hacia la playa, son las tres de la mañana por lo que no tengo sueño, es costumbre, somos latinos, fiesteros y trasnochadores. Me uno y quiero ir. Bel se va a dormir y Chestu duda pero se prende. Esperando a otros charlamos y conocemos que son chilenos y argentinos. Algunos mas chicos, otros mas grande, chicas y chicos. Una que duerme en el auto (nuestro mañana), otros que buscan su documento por si los agarra la policía tomando algo. Otro prefiere agua para no tener problemas. Uno nos cuenta que tiene 31 y al lado de todos nosotros se siente un pendex. Los chilenos no distinguen argentinos de uruguayos y empieza el clásico dilema.
Pasa rato y la chica a la que esperamos no aparece. Mañana tenemos entrevistas temprano y es nuestra última noche en cama. Chestu decide que lo mejor es irnos a dormir. Dudo, pero me vengo a dormir, todavía indecisa de la decisión. Creo que si bien el trabajo es importante y está bien dormir bien, no venimos a trabajar. Venimos a conocer y detalles como estos son las cosas importantes del viaje sin las cuales deja de tener sentido. Un viaje de trabajo? No. Espero que no.
Me duele un poco la panza y pensé en Uruguay bastante. Es impresionante como se precisa la paciencia y las ganas para ser feliz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario